La naturaleza ofrece una enorme variedad, la vida adopta formas insospechadas. Por lo general, tenemos la tendencia a imaginar una limitada cantidad de formas de vida agrupada en casilleros más o menos estables donde los mamíferos no ponen huevos y las plantas sólo se alimentan a través de sus raíces. Solemos imaginar a los vegetales muy distintos a los animales. Los mamíferos diferentes a las aves y a éstas muy lejanas a los reptiles o los dinosaurios. Sin embargo la naturaleza se encarga de contradecir nuestra inclinación a la simplificación. La evolución ha provisto a ciertas especies de características particulares, a veces convergentes. La misma solución puede servir a un pez tanto como a una mariposa. Así es como ciertos peces tienen manchas redondas y negras cerca de su cola que les sirven para distraer a sus depredadores. Ellos ven la mancha como un gran ojo y atacan al pez muy lejos de la cabeza dándole tiempo a escapar y sobrevivir. Muchas mariposas tienen manchas similares que confunden a los pájaros haciéndoles creer que se trata de animales mayores. Por lo general pensamos que la vida está separada en dos reinos: Animal y vegetal. Pero fue en 1969, cuando Whittaker propuso un sistema de clasificación de los seres vivos en 5 reinos. El primero es el reino Monera, donde se incluían todos los organismos procariotas, es decir, sin núcleo celular: una serie de microorganismos como bacterias, actinomicetos, microplasmas, algas azules, y varios más. Luego siguen los reinos integrados por organismos eucariotas que tienen células complejas, que presentan núcleo, mitocondrias y demás. Los más simples, de cuerpos menos complejos, se incluyen en el reino Protista. Los eucariotas más complejos se separaban en 3 reinos: Plantae de los vegetales que realizan fotosíntesis; los animales en el reino de Animalia, que se alimentan por ingestión y Fungi, los hongos, que se alimentan mediante la absorción. Tras el hallazgo de numerosos fósiles, ya no quedan dudas sobre el origen de las aves. Se sabe que proceden de una familia de dinosaurios que adaptaron sus escamas otorgándoles filamentos que conservaban mejor el calor. Hoy en día nadie discute que los dinosaurios jamás se extinguieron, ganaron los cielos con sus alas y todo el mundo sabe que lo primero fue el huevo y la gallina vino después. Pero también la naturaleza nos sorprende con extrañas criaturas fronterizas, o sólo las plantas carnívoras son híbridos. Quizá los más sorprendentes sean los monotremas. El más conocido es el Ornitorrinco, pero hay varios más. El Ornitorrinco (Ornithorhynchus anatinus) aunque es un mamífero, tiene pico (con dientes cuando es pequeño) y patas palmípedas (en las traseras tiene espolones venenosos). No tiene orejas. Pone huevos y luego amamanta a la cría. Tiene cola parecida a la del castor. Puede permanecer hasta 5 minutos debajo del agua. Hace los nidos en agujeros al costado de un río y pone dos huevos que incuba por doce días. Los monotremas tienen en características en común con los reptiles y los mamíferos. Costó muchos años encontrarles un lugar en la clasificación de las especies conocidas, durante mucho tiempo fueron considerados “reptiles con pelo” pero hasta de esa extraña clasificación se escapan. Al fin se descubrió que eran mamíferos, ponen huevos, sí, pero son mamíferos al fin. También se parecen a los reptiles por el hecho de poseer un solo tracto digestivo y urogenital, el que da origen a su nombre: Monotrema (un solo orificio). En la actualidad se conocen cinco especies distintas de monotremas, el ornitorrinco y cuatro de equidnas todos de la región Australiana, distribuyéndose por Australia, Nueva Guinea, Tasmania y otras islas próximas. Recuerdo mi asombro al ver que vendían piezas de pollo para niños con forma de pequeños dinosaurios, hoy no me extrañaría que vendan “ornitorrincos de lagarto, pato y huevo”. La naturaleza siempre supera nuestra imaginación, sólo hay que estar atento y disfrutar de las sorpresas, que en la variedad está el gusto. |